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HORARIO DE CULTO: Adoración, Alabanza y Predicación cada domingo a las 11:00 Tiempo de Oración y Devocional bíblico cada viernes a las 20:00 (19:00 Invierno) Reunión de Mujeres cada primer miércoles de mes a las 19:00 Reunión de Hombres cada primer miércoles de mes a las 19:00
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Él nos conoce
2018-07-13
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Leer: Salmo 139:1-14
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¿Sabía Dios que yo estaba conduciendo de noche una distancia de 160 kilómetros hasta la aldea donde vivía? Dadas mis condiciones, la respuesta no era sencilla. Volaba de temperatura y me dolía la cabeza. Oré: «Señor, sé que estás conmigo, ¡pero me duele!».
Cansado y débil, estacioné junto al camino, cerca de una pequeña aldea. A los diez minutos, oí una voz: «¡Hola! ¿Necesita ayuda?». Eran unos hombres de la comunidad. Me hizo bien su presencia. Cuando me dijeron el nombre de la aldea, Naa mi n’yala (que significa: «¡El Señor sabe de mí!»), quedé pasmado. Había pasado por ahí decenas de veces, sin detenerme. Esta vez, el Señor usó ese nombre para recordarme que, en verdad, Él, el Rey, estaba conmigo mientras yo iba solo y enfermo por aquel camino. Con nuevo ánimo, fui a la clínica más cercana.Dios sabe todo de nosotros mientras hacemos nuestras tareas diarias, andamos por distintos lugares y situaciones, y cualquiera que sea nuestra condición (Salmo 139:1-4, 7-12). No nos abandona ni nos olvida; ni está tan ocupado que nos descuide. Ni siquiera los problemas y las dificultades —nuestras «tinieblas» y «noche» (vv. 11-12)— nos esconden de su presencia. Esta verdad nos da tanta esperanza y certeza que nos lleva a alabarlo. — Lawrence Darmani
Dios siempre sabe dónde estamos.
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Dar gracias
2018-06-25
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Leer: Colosenses 3:12-17
La Biblia en un año: Job 3–4; Hechos 7:44-60
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Y todo lo que hacéis, […] hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre… (v. 17).
Durante años, disfruté de los escritos del autor británico G. K. Chesterton. Su humor y perspectiva me hacían reír y luego pausar para una consideración más seria. Por ejemplo, escribió: «Tal vez, des gracias antes de comer. Eso está bien. Pero yo doy gracias antes de la obra y la ópera, antes del concierto y la pantomima; doy gracias antes de abrir un libro y de dibujar, pintar, nadar, practicar esgrima y boxeo, caminar, jugar y bailar; y doy gracias antes de meter la pluma en la tinta».
Es bueno dar gracias al Señor antes de cada comida, pero no deberíamos detenernos ahí. El apóstol Pablo consideraba cada actividad como algo por lo cual dar gracias a Dios, y algo que debía hacer para su gloria. «Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre» (Colosenses 3:17). La recreación, la ocupación y la educación son todas oportunidades por las cuales podemos honrar al Señor y expresarle nuestra gratitud.Pablo también alentó a los creyentes de Colosas: «la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos» (v. 15). La mejor ocasión para «dar gracias» es cualquier lugar y momento en que queramos agradecer al Señor y honrarlo. — David C. McCasland
En todo lo que hagamos, demos gracias a Dios y honrémoslo.
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Padre, danos poder para honrar y seguir a Jesús.
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Mira y calla
2018-03-28
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Leer: Lucas 23:44-49
La Biblia en un año: Jueces 4–6; Lucas 4:31-44
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… Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido… (Lamentaciones 1:12).
En la canción Míralo, el compositor mexicano Rubén Sotelo describe a Jesús en la cruz. Nos invita a mirarlo y estar callados, porque, en realidad, no hay nada que decir frente a la clase de amor que Él demostró allí. Por fe, podemos imaginar la escena descrita en los Evangelios: la cruz y la sangre, los clavos y el dolor.
Cuando Jesús exhaló su último aliento, «los que estaban presentes en este espectáculo […] se volvían golpeándose el pecho» (Lucas 23:48). Otros «estaban lejos mirando» (v. 49). Miraban y estaban callados. Sólo uno, el centurión, habló: «Verdaderamente este hombre era justo» (v. 47).
Canciones y poesías se han escrito para describir este gran amor. Muchos años antes, Jeremías escribió sobre el dolor de Jerusalén tras su devastación: «¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino?» (Lamentaciones 1:12). Pensaba que no había mayor sufrimiento que ese. Pero ¿hubo alguna vez un sufrimiento como el de Jesús?
Todos pasamos por el sendero de la cruz. ¿Miraremos y veremos el amor de Cristo? Que en esta Pascua, cuando las palabras y los poemas no alcanzan para expresar nuestra gratitud y describir el amor de Dios, apartemos un momento para reflexionar en la muerte de Jesús; y en el silencio de nuestros corazones, expresémosle con susurros nuestra más profunda devoción. — Keila Ochoa
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Susurros de aliento
2018-03-17
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Leer: Efesios 4:22-32
La Biblia en un año: Deuteronomio 30–31; Marcos 15:1-25
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… que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación… (v. 29 NVI).
El joven se movía nervioso mientras esperaba que saliera su vuelo. Sus ojos iban de una ventanilla a otra del avión. Cerró los ojos y respiró profundo, tratando de calmarse… pero no funcionó. Cuando el avión despegó, no dejaba de moverse. Una señora mayor, del otro lado del pasillo, le puso la mano en el brazo y empezó a conversar con él para distraerlo. «¿Cómo te llamas?», «¿De dónde eres?», y «No va a pasar nada» fueron algunas de las cosas que le susurró. Ella podría haberse enojado o haberlo ignorado, pero prefirió tocarlo y conversar. Cosas simples. Tres horas después, cuando aterrizaron, él dijo: «Muchísimas gracias por ayudarme».
No es fácil encontrar muestras de sensibilidad tan hermosas como esa. Para muchos, la bondad no surge naturalmente, sino que nuestro mayor interés somos nosotros mismos. Pero, cuando el apóstol Pablo exhortó: «sed benignos unos con otros, misericordiosos» (Efesios 4:32), no estaba diciendo que todo depende de nosotros. Tras tener una vida nueva por la fe en Jesús, el Espíritu comienza a transformarnos. La bondad es una obra constante del Espíritu que renueva nuestros pensamientos y actitudes (v. 23)El Dios de compasión obra en nosotros, lo que nos permite impactar la vida de otros, susurrándoles palabras de aliento. — Anne Cetas
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