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sábado, 17 de marzo de 2018

Susurros de aliento

2018-03-17
La Biblia en un año: Deuteronomio 30–31; Marcos 15:1-25
… que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación… (v. 29 NVI).
El joven se movía nervioso mientras esperaba que saliera su vuelo. Sus ojos iban de una ventanilla a otra del avión. Cerró los ojos y respiró profundo, tratando de calmarse… pero no funcionó. Cuando el avión despegó, no dejaba de moverse. Una señora mayor, del otro lado del pasillo, le puso la mano en el brazo y empezó a conversar con él para distraerlo. «¿Cómo te llamas?», «¿De dónde eres?», y «No va a pasar nada» fueron algunas de las cosas que le susurró. Ella podría haberse enojado o haberlo ignorado, pero prefirió tocarlo y conversar. Cosas simples. Tres horas después, cuando aterrizaron, él dijo: «Muchísimas gracias por ayudarme».
No es fácil encontrar muestras de sensibilidad tan hermosas como esa. Para muchos, la bondad no surge naturalmente, sino que nuestro mayor interés somos nosotros mismos. Pero, cuando el apóstol Pablo exhortó: «sed benignos unos con otros, misericordiosos» (Efesios 4:32), no estaba diciendo que todo depende de nosotros. Tras tener una vida nueva por la fe en Jesús, el Espíritu comienza a transformarnos. La bondad es una obra constante del Espíritu que renueva nuestros pensamientos y actitudes (v. 23)
El Dios de compasión obra en nosotros, lo que nos permite impactar la vida de otros, susurrándoles palabras de aliento. — Anne Cetas

Señor, ayúdame a alentar a alguien hoy.

viernes, 12 de enero de 2018


Reina de los cielos.

miércoles, 3 de enero de 2018

Seleccionado de Nuestro Pan Diario

Diario de agradecimiento

2017-12-27

Alabad al Señor, naciones todas; pueblos todos, alabadle (v. 1).
Cuando recién había creído en Jesús como Salvador, un consejero espiritual me instó a escribir un diario de agradecimiento: un librito que llevaba a todas partes. A veces, registraba un motivo de gratitud de inmediato. Otras, lo escribía el fin de semana mientras dedicaba un tiempo a reflexionar.
Registrar notas de alabanza es una buena costumbre; algo que estoy considerando volver a hacer. Me ayudaría a tomar conciencia de la presencia del Señor y dar gracias por su cuidado y provisión.
En el salmo más corto de la Biblia, el 117, el escritor insta a todos a alabar al Señor «porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia» (v. 2).
¿Cómo te ha mostrado el Señor su misericordia hoy, esta semana, este mes o este año? No busques cosas espectaculares. Su misericordia se ve en las circunstancias comunes y corrientes de cada día. Piensa en cómo la ha mostrado hacia tu familia, iglesia y otras personas. Inunda tu mente de la grandeza de su misericordia para todos.
El salmista agregó: «Y la fidelidad del Señor es para siempre» (v. 2, énfasis agregado). En otras palabras, ¡Él seguirá amándonos! Por eso, tendremos muchas cosas para alabar al Señor en el futuro. ¡Que la gratitud a Dios caracterice nuestras vidas! — Poh Fang Chia

Señor, hoy quiero decirte: «¡Gracias por tu misericordia y fidelidad!».

lunes, 11 de diciembre de 2017

¡Todo es de regalo!
2017-12-11
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; […] es don de Dios (v. 8).
El Café Rendezvous, en Londres, tiene luces agradables, sillones cómodos y una atmósfera con aroma a café. Lo que no tiene son precios. Empezó como un negocio de una iglesia local, pero, al año, fue transformado. Los encargados sintieron que Dios estaba llamándolos a hacer un cambio radical: todo lo que ofrecían en el menú sería gratis. Hoy puedes pedir café, tortas o sándwiches sin costo. Ni siquiera hay un tarro para donaciones. Todo es de regalo.
Le pregunté al gerente por qué eran tan generosos. «Simplemente, estamos tratando a la gente como Dios nos trata a nosotros —dijo—. Él nos da igual, sea que le agradezcamos o no. Es generoso con nosotros más allá de lo imaginable».
Jesús murió para rescatarnos de nuestro pecado y reconciliarnos con Dios. Resucitó y ahora vive. Debido a esto, todos nuestros errores pueden ser perdonados, y hoy podemos tener vida nueva (Efesios 2:1-5). Y una de las cosas más asombrosas es que todo es gratuito. No podemos comprar la vida eterna que Jesús ofrece. Ni siquiera podemos donar para pagarla (vv. 8-9). Es todo de regalo.
Cuando sirven tortas y cafés en el Café Rendezvous, esas personas están reflejando la generosidad de Dios. La vida eterna se nos ofrece a ti y a mí porque Jesús pagó la cuenta. — Sheridan Voysey

Señor, quiero tomar del agua de la vida gratuitamente.
La vida eterna es un regalo listo para ser recibido.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Una comida recordando viejos tiempos y haciendo planes, Gracias Jose y Kathy por vuestra visita.

somos humanos

Somos humanos
2017-11-25



… sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables (1 Pedro 3:8).
Cuando le pidieron que definiera su rol en una comunidad que a veces no cooperaba con el cumplimiento de la ley, un jefe de policía reflexionó: «Somos seres humanos que trabajan con seres humanos en crisis».
Su humildad, al admitir su igualdad de condiciones con los demás, me recuerda las palabras de Pedro al escribir a los primeros cristianos que sufrían bajo la persecución romana: «Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables» (1 Pedro 3:8). Tal vez, lo que Pedro estaba diciendo era que la mejor respuesta frente a seres humanos en crisis es ser conscientes de que somos todos iguales. ¿Acaso no fue eso lo que Dios hizo al enviar a su Hijo a hacerse humano para ayudarnos? (Filipenses 2:7).
Si miramos solo nuestro corazón caído, nos vemos tentados a menospreciar nuestra condición humana. Pero ¿y si consideramos nuestra humanidad como parte de lo que aportamos al mundo? Jesús nos enseña cómo vivir siendo plenamente humanos, como siervos y reconociendo que somos iguales. Dios nos creó a su imagen y nos redimió con su amor incondicional.
Hoy, encontraremos personas con diversas luchas. ¡Qué diferencia podemos marcar al responder como humanos que trabajan juntos con otros humanos en crisis! 

Padre, ayúdanos a humillarnos cuando respondemos a otros.
La humildad surge de conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos.