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viernes, 17 de abril de 2020


Colorear Búho leyendo un cómic (Aves), dibujo para colorear gratis
Sí, esfuérzate y sé valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Josué 1:9

En la rama más alta de un frondoso árbol, se erguía con orgullo un regio búho blanco. Todas las aves le tenían respeto, pero no por su sabiduría ni sus modales, sino por miedo.  Trataba con desprecio a todas las aves que se acercaban, pues él consideraba que eran inferiores. Se creía el rey del lugar.
Nadie conoció jamás su verdadero nombre porque desde que llegó al bosque exigió a todos que le llamasen “Campeón”.
Existen búhos de todos los tamaños y colores, pero a Campeón no le importaba pues él se creía el mejor y el más grande de todos.
Un pequeño búho marrón llegó hasta el bosque ese día.  Tan minúsculo era, que apenas medía la altura de un ala de Campeón, y como todavía no dominaba el arte del vuelo, se convirtió en presa fácil para el abusivo búho blanco.
—Y tú… ¿quién eres? —preguntó Campeón amenazante—. ¿No sabes que todos los nuevos vecinos deben presentarse ante mí? —Me llamo Willy, señor.
—¡Llámame Campeón!, muchacho atrevido —reclamó el iracundo búho blanco—. ¡¿No sabes que antes de andar volando por ahí debes pedirme permiso?!
—Lo siento señor Campeón —respondió la debilucha ave—, no lo sabía.  Es que apenas estoy aprendiendo a volar.
—¿Ah sí?... ¡ja! ¡A eso lo quiero ver! — dijo burlándose—. Desde mi árbol nadie aprenderá a volar.
Campeón siguió de cerca al pequeño búho gris para presenciar sus flojos intentos de emprender el vuelo.  Cada vez que intentaba levantar sus alas, Campeón aleteaba a su costado obligándole a caer. Así lo hizo cinco veces.
—¿Qué? ¿Acaso nunca te vas a rendir? —interrogó Campeón con su habitual sarcasmo riendo a carcajadas—. ¿No puedes ver que es inútil?
—¿Inútil? A mí me han enseñado que ningún intento está de más y que cualquier cosa es posible para el que de verdad quiere lograr algo.
—¡Jajaja!, pues a mí la vida me ha enseñado que unos son fuertes, como yo, y otros son débiles como tú. Esa realidad no la puede cambiar nadie.
—Es cierto señor Campeón, algunos son más fuertes, pero eso no quiere decir que sean invencibles.
Con esas palabras, Willy intentó una vez más emprender el vuelo, pero otra vez Campeón agitó sus alas para hacerlo caer por pura diversión. Mientras Campeón se reía sin parar, el pequeño Willy se levantó de nuevo y se preparó para levantar sus alas. Para entonces muchas aves se habían amontonado para presenciar el desafío de este pequeño búho contra el abusivo de Campeón, que siempre había encontrado con qué molestar a todas las aves del lugar. 
—¡Ríndete de una vez, enano! —se burló Campeón—, todos aquí te lo dirán, yo jamás me rindo.
—¡Pues yo tampoco! —contestó desafiante el pequeño Willy—. La verdadera fuerza no está en las grandes alas sino en la valentía y la motivación.
—¿Ah sí? ¡Jajajajaja! —rio Campeón descontroladamente—. Dime, pues... ¿cuál es tu motivación?
—Es mi padre que me está mirando ahora mismo.
Campeón encogió las alas admirado de la respuesta, pues no había visto a ningún otro búho cerca. Giró completamente su cabeza sin mover su cuerpo, como lo hacen los búhos.  Miró con sus redondos ojos, primero para un lado, luego para el otro, pero no vio a nadie.
Las aves que estaban alrededor presenciando todo empezaron a reír sin parar, al principio unas cortas risillas atascadas, pero luego grandes risotadas despreocupadas se escucharon con frenesí en todo el bosque.
Cuando Campeón levantó la mirada hacia atrás, sus ojos redondos se hicieron grandes como planetas. Se había percatado de la presencia de un majestuoso búho marrón muy cerca de él.  Tenía al menos el doble de su tamaño, y nunca lo vio pues lo había confundido con el tronco de un árbol.
El ave se irguió imponente inflando su pecho con autoridad. Ni siquiera tomó en cuenta al despótico pájaro que había estorbado a su cría; solo se dirigió a Willy con las palabras más apacibles que encontró.
—No te preocupes, Willy —dijo el gran búho marrón en total calma—, levántate otra vez, yo estaré contigo a donde quiera que vayas. Solo esfuérzate y sigue siendo valiente.
Campeón tuvo que agachar la cabeza y salir volando a molestar a algún otro. Willy aprendió a volar en poco tiempo, pero su lección más valiosa fue saber que no todos los que son grandes necesariamente son más fuertes, y que ser valiente es mucho más que ser grande.
Dialoga con tus hijos.
» ¿Qué significa ser valiente?

sábado, 11 de abril de 2020

 Dibujo A Mano Animal Hormigas En Movimiento Linda Hormiga Comic ...
Para los niños junto a su padre o madre:
 ¡Qué admirable, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en armonía! Salmos 133:1
 En medio del bosque, escondido debajo de unos matorrales, un ejército de hormigas rojas se disponía a trabajar desde antes que saliera el sol. —Estamos a punto de terminar nuestro nuevo hogar —gritó el Rey de las hormigas con voz de trompeta—, pronto cada hormiga tendrá su propio espacio para habitar en este grandioso hormiguero. —¡Vamos! ¡Hop, al trabajo! ¡Hop, al trabajo! ¡Hop, al trabajo! —canturreaban las hormigas mientras marchaban a sus labores. En aquel ejército, había dos hormigas fuertes y trabajadoras, pero un poco celosas. La primera se llamaba Paciente, y siempre se levantaba más temprano para ganar los primeros lugares en el servicio. Serena, su compañera, cargaba más peso para hacer su trabajo en menos tiempo. Sin embargo, como dicen por ahí, los celos sin control pueden traer un mal peor. Un día Paciente salió temprano, como siempre, para ganarles a las demás hormigas y poder estar en las primeras filas del servicio. Lo que no esperaba era encontrar a Serena que esa mañana decidió madrugar. —¡Epa!... ¿cómo es posible? —dijo Paciente, indignada—, yo siempre llego antes. —¡Hummm!... así es la vida —espondió Serena con viveza—, esta vez yo he llegado primero. Esas palabras no fueron del agrado de Paciente. Se propuso tomar muchas ramas y cargar más del peso que normalmente llevaba, solo para ganar a Serena. Ambas, encendidas en celos, se dedicaron a competir la una con la otra. Mientras todos construían su parte del hormiguero, Paciente y Serena no dejaban de discutir. La una se ponía delante de la otra en la fila o forcejeaban por ver quién hacía tal o cual trabajo. Los celos crecían y las peleas continuaban. Serena y Paciente se encontraban todos los días para acusarse entre sí… —¿Con que crees que eres mejor? — dijo Paciente desafiando a su compañera con los puños—; tú ni siquiera puedes levantar tanto peso como yo. —¿Tanto peso? ¡Ja! —contestó Serena con altivez—, ni siquiera puedes levantar el peso de una hormiga. Y mientras esto pasaba entre estas dos celosas, el resto de hormigas continuaba el trabajo y, como era de esperarse, lo hicieron muy bien juntas. —¡Hop, al trabajo! ¡Hop, al trabajo! ¡Hop, al trabajo! —entonaba a una sola voz el ejército de hormigas. —¡Hop, a la tierra! ¡Hop, a las ramas! ¡Hop, al nuevo hormiguero! Hasta que al fin culminaron la obra. —Estimadas hermanas, ¡al fin hemos terminado! —anunció el Rey—. Cada hormiga que ha trabajado en esta colmena tendrá su espacio seguro dentro de ella. Paciente y Serena fueron con rapidez a la fila para recibir su premio: una cueva propia dentro del hormiguero. Empujándose y tropezándose llegaban las dos hormigas que ahora eran enemigas. —¡Hey!, ¡ustedes dos! —gritó el Rey de las hormigas a Serena y Paciente—, no tan rápido. Ustedes no tienen un espacio. —¿Cómo? —levantó su voz Serena arrugando su rostro de asombro. —Pero… ¡amado Rey! —intervino Paciente fingiendo no estar molesta—, nosotras hemos trabajado mucho más que el resto de las hormigas. —¡Están muy equivocadas! —aseguró el Rey moviendo su cabeza descontento—, ¿no han visto lo que ustedes han construido? ¡Miren! Ambas miraron hacia un par de montículos de tierra desorganizada fuera del hormiguero: tenían algunos huecos de entrada y otros de salida, pero no había en ellos ninguna cueva que sirviera para poder habitar allí. En su competencia de celos nunca se dieron cuenta de que no colaboraron en nada para el hormiguero. Las dos celosas empezaron a culparse delante del Rey, lanzándose insultos. Estaban a punto de golpearse: Paciente había perdido la paciencia, y Serena estaba de lo más alterada… hasta que el Rey habló: —Paciente, eres una hormiga ejemplar, pero cuando los celos te dominan te vuelves impaciente y pierdes la paz. Paciente bajó lentamente los brazos que estaban a punto de dar un golpe y ocultó su rostro con mucha vergüenza. —Serena, eres una hormiga muy trabajadora, pero cuando el enojo te domina te dedicas a competir de forma desleal y pierdes el control sobre ti misma. Serena bajó su cabeza, mirando de reojo a Paciente. Ambas lo habían perdido todo. —Afortunadamente —exclamó el Rey mirando sus rostros arrepentidos—, el resto del ejército hizo algunas viviendas extra. No lo merecen, pero son parte de la familia. ¡Entren al hormiguero! Paciente y Serena aceptaron el regalo avergonzadas, pues no habían trabajado para obtenerlo. Ambas aprendieron la siguiente lección: “Los celos sin control pueden traer un mal peor”. —¡Hop, a la casa! ¡Hop, a la cueva! ¡Hop, al nuevo hormiguero! —cantaron todas las hormigas juntas, como una gran familia.
 Dialoga con tus hijos » ¿Qué actitudes negativas pudiste ver en Paciente y Serena? » ¿En qué se parecen sus reacciones a las de los seres humanos? » ¿Qué piensas de la decisión del Rey?

viernes, 28 de febrero de 2020

La fe que resiste

2020-02-28
Leer: Hechos 27:27-38
La Biblia en un año: Números 20; Marcos 7:1-7
… los sufrimientos producen resistencia (Romanos 5:3 rvc).
Ernest Shackleton encabezó una infructuosa expedición a la Antártida en 1914. Cuando su barco, llamado Endurance [Resistencia], quedó encallado en el hielo del Mar de Weddell, todo se convirtió en una carrera de resistencia para sobrevivir. Sin medios de comunicación, Shackleton y su tripulación se dirigieron en botes salvavidas a la costa más cercana: la Isla Elefante. Casi todos quedaron allí, pero él y cinco tripulantes recorrieron unos 1.300 km, hasta las Georgias del Sur, para buscar ayuda. Toda la tripulación sobrevivió, y la «fallida» expedición se convirtió en un evento victorioso registrado en los libros de historia.
El apóstol Pablo sabía qué significaba resistir. Durante su viaje a Roma para enfrentar un juicio por su fe en Jesús, un ángel de Dios le avisó en medio de una tormenta marítima que el barco se hundiría. Pero él mantuvo animados a los hombres que estaban a bordo, gracias a la promesa de Dios de que todos sobrevivirían, aunque perderían el barco (Hechos 27:23-24).
Cuando las calamidades golpean, queremos que Dios mejore las cosas de inmediato. Pero Él nos da la fe necesaria para resistir y crecer. Como escribió Pablo: «los sufrimientos producen resistencia» (Romanos 5:3 rvc). Al saber esto, podemos alentar a otros a seguir confiando en Él en tiempos difíciles. — Linda Washington

Padre, ayúdame a seguir avanzando.


Alimento para el alma

Una persona que consume en exceso frituras, bebidas gaseosas y azúcar, tiene alta probabilidad de que su salud se vea afectada negativamente, en cambio con una alimentación sana y balanceada disfrutará de una salud buena y estable. Por ello hoy en día hay muchas personas están optando por la onda verde, las verduras, cereales y todo lo que contribuya a la buena nutrición.

Así mismo debemos proveer para nuestra alma el buen alimento, que es la Palabra de Dios, para tener una buena salud espiritual y que se refleje en nuestro modo de vida. En 1 Pedro 2:2 dice: “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” (RVR1960) así también crecemos en conocimiento y en fe.

Considerando que si alguien no come es propenso a decaer físicamente y a enfermar, así también pasa con el alma, si no la alimentamos adecuadamente nuestra fe irá en decadencia. En cambió si lo hacemos, no sólo tendremos la fortaleza, sino también gozo y alegría en el corazón, como dice en Jeremías 15:16  (RVR1960)  “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mi, oh Jehová Dios de los ejércitos. “

Por ello no te descuides creyendo que podrás mantenerte sano espiritualmente con sólo la prédica del domingo, porque es como creer que con una sola comida podrás subsistir toda la semana. Busca nutrirte del mejor alimento: la Palabra de Dios.





 

Soraida Fuentes
CVCLAVOZ

lunes, 17 de febrero de 2020


Presencia permanente

2020-02-17

Leer: Mateo 28:16-20
La Biblia en un año: Levítico 21–22; Mateo 28
… he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo… (v. 20).
En el Mundial de Fútbol 2018, el delantero colombiano Radamel Falcao marcó un gol en el minuto 70 contra Polonia, asegurando la victoria. Fue su trigésimo gol en juegos internacionales, lo que le valió ser distinguido como el jugador colombiano con más goles en competiciones internacionales.
Falcao ha usado a menudo su éxito en el fútbol para compartir su fe, levantando muchas veces su camiseta después de un gol, para mostrar otra con estas palabras: Con Jesús, nunca estarás solo.
Su declaración nos señala la tranquilizadora promesa de Jesús: «he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20). Como sabía que estaba por regresar al cielo, consoló a sus discípulos, asegurándoles que estaría siempre con ellos mediante la presencia del Espíritu Santo (v. 20; Juan 14:16-18), quien los consolaría, guiaría, protegería, y les daría poder para llevar el mensaje de Jesús por todas partes. Cuando se sintieran solos en lugares desconocidos, sus palabras resonarían en sus oídos.
Dondequiera que vayamos, cuando seguimos a Cristo hacia lo desconocido, también podemos aferrarnos a esa promesa. Si nos sentimos solos, acudamos al Señor en oración y recibiremos el consuelo de saber que Él está con nosotros. — Lisa M. Samra

Señor Jesús, gracias porque siempre estás conmigo.
¿Cómo te consuela saber que Jesús está siempre contigo? ¿Cómo te ha sostenido Él cuando te sentías solo?

miércoles, 12 de febrero de 2020

El milagro de la nieve blanca

2020-02-12
Leer: Isaías 1:15-20
… si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos… (v. 18).
En el siglo xvii, Isaac Newton usó un prisma para estudiar cómo nos ayuda la luz a ver los diferentes colores. Descubrió que cuando la luz atraviesa un objeto, este parece poseer un color específico. Mientras que un simple cristal de hielo luce transparente, la nieve está formada por muchos cristales de hielo compactados. Cuando la luz pasa por los cristales, la nieve parece ser blanca.
La Biblia menciona otra cosa que tiene un color determinado: el pecado. Mediante el profeta Isaías, Dios confrontó los pecados del pueblo de Judá y los describió «como la grana» y «rojos como el carmesí». Pero prometió que «como la nieve [serían] emblanquecidos» (Isaías 1:18). ¿De qué manera? Judá debía alejarse de sus maldades y buscar el perdón de Dios.
Gracias a Jesús, tenemos acceso permanente al perdón de Dios. Jesús se autodenominó «la luz del mundo», y dijo que todo el que le sigue «no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12). Cuando ponemos nuestra fe en Él, Dios nos perdona, y somos vistos a través de la luz de la cruz de Cristo. Es decir que Dios nos ve como ve a Jesús: sin pecado.
No tenemos que obsesionarnos con la culpa y la vergüenza de lo que hicimos, sino aferrarnos a la verdad del perdón de Dios, que nos hace blancos como la nieve. — Linda Washington

Padre celestial, gracias por ofrecer perdonarnos.
¿Qué significa ser perdonado completamente? ¿Qué te ayuda a recordar que Dios te perdonó?